Mi padre usaba o recurría a un tremendo “rosario” para cuando sentía rabia o impotencia diría yo… Después que él lo decía, mi rostro parecía encerrado en circunstancias; y no sé porqué, pensaba en esa palabra “indeterminismo”. Quizá, siendo más viejo asocié esa palabra, porque de chico mi vocabulario era poco práctico y un tanto, peregrino. Sí, debió ser después de mi niñez, sí… Bueno, el rosario era el siguiente: (afírmate, que lo que a continuación se te revelará es glorioso y siéntete digno, con solemnidad, porque el Universo debe hacer una re-configuración; digamos, como para resetear la Galaxia, alcanzando la Singularidad de la testosterona máxima del exabrupto).
¡Por las re-entre-mil-rechucha-e-mi-madre!
La elegancia cadenciosa con la que mi taita orquestaba esas catástrofes, era de aplaudir y capaz de destruir constelaciones enteras, la entropía exponencial de la termodinámica se partía molécularmente; junto con la energía del tejido del Cosmos, incluyendo las mismísimas e indestructibles Voyagers…
Si Charlton Heston se fue en la profunda de este mundo, con ocho mil millones de Simios y Humanos cautivos maldiciendo la estatua de la Libertad para “recomponer” el Universo, yo apretaría el botón de la alfa-omega escupiendo imprecaciones, a imitación de mi padre.
Pues, ya tengo casi medio siglo en los huesos y no he escuchado nada igual… bueno, aunque mi imprecisión de la cagadita que se mandó Heston (Taylor), es similar a la de abandonar la segunda saga, por un arrebato con carácter de ¡Egocentrismo-Antropocéntrico de hartazgos! Pasándose por el Arco del Triunfo los derechos actorales de Gorilas, Orangutanes y Chimpancés, porque la imagen corporativa que éste huevón (Heston), quería mantener en el celuloide fue enfermiza y, creo yo, estaba tan atrapado internamente en silogismos, que insistía en defender lo indefendible; dándose a sí mismo una especie de existencialismo, al no seguir de actor principal en las posteriores entregas de “Beneath the Planet of the Apes, 1970”. (el colmo del Nihilismo)… ¿Crees que ocho mil millones de Simios y Humanos, estaban dentro de la Tierra cuando explotó la utilería? Rayos, que incertidumbre…. ¡Desde aquí, te maldigo Heisenberg!
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